'Nosotras enseñamos vida, señor' - Rafeef Ziadah

‘Nosotras enseñamos vida, señor’ – Rafeef Ziadah

Durante el bombardeo del ejercito israelí sobre Gaza en diciembre de 2008, la poetisa Rafeef Ziadah escribió We teach life, sir mientras el fósforo de los proyectiles quemaba vivos a los palestinos. Sus palabras fueron una artillería lírica en respuesta al crimen y contra el arco mediático occidental con el que se dibuja un escenario distorsionado, falso y errático de los hechos.

Nosotras enseñamos vida de Rafeef Ziadah.

[«We teach life, sir» traducido por Borja Fernández]

Hoy,
mi cuerpo fue una masacre televisada.
Hoy,
mi cuerpo fue una masacre televisada que tuvo que caber en titulares
y límites de palabras.
Hoy,
mi cuerpo
fue una masacre televisada que tuvo que caber en titulares y límites de palabras,
lo bastante atestado de estadísticas
para refutar
una respuesta
calculada; y perfeccioné mi inglés
y memoricé
mis resoluciones
de la ONU. Pero aún así, me preguntó:
«Miss Ziadah,
¿no crees que todo estaría resuelto si solo dejaran de enseñar
tanto odio a sus hijos?»

Pausa.

Busco en mí interior la fuerza para ser paciente,
pero no tengo paciencia
en la punta de la lengua
mientras las bombas
caen sobre Gaza.
La paciencia
me acaba
de abandonar.

Pausa. Sonríe.

Nosotras enseñamos vida, señor.
(Rafeef, trata de sonreír.)

Pausa.

Nosotras enseñamos vida, señor.
Nosotras las palestinas enseñamos vida cuando ellos han ocupado la última estrella.
Nosotras, enseñamos vida cuando ya han construído sus asentamientos y sus muros del apartheid,
después de las últimas estrellas.
Enseñamos vida,
señor.

Pero hoy,
mi cuerpo fue una masacre televisada
hecha para coger en titulares y límites de palabras.
Y:
«solo dános una historia,
una historia humana ¿sabes? esto no es político
tan solo queremos contarle a la gente sobre ti y tú gente así que dános una
historia humana
no menciones esa palabra apartheid y ocupación esto no es político
tienes que ayudarme
como periodista
a ayudarte a contar tú historia
que no es una historia política.» Hoy,
mi cuerpo fue una masacre televisada.
«¿Qué tal
si nos das la historia de una mujer en Gaza que necesita medicamentos?
¿Qué hay de ti?
¿Tienes
suficientes extremidades rotas para cubrir el sol?
Entrégame
a tus muertos
y dame la lista de sus nombres en un límite de mil doscientas
palabras.»

Hoy,
mi cuerpo fue una masacre televisada
que tuvo que caber en titulares y límites de palabras y
conmover a aquellos que son insensibles a la sangre terrorista.

Pero lo sentían.
Sentían pena del ganado en Gaza.
Así que
les di sus resoluciones de la ONU
y estadísticas
y condenamos
y reprobamos
y rechazamos
y aquí no hay dos fuerzas iguales:
invasor e invadido
y cien muertos,
doscientos muertos
y mil muertos.

Y entre eso,
crímenes de guerra
y masacre,
descargo palabras y libero una sonrisa
«no exótica»,
«no terrorista»
y recuento,
recuento cien muertos,
doscientos muertos,
un
millar
de muertos
¿hay alguien ahí? ¿alguien nos escucha?
Ojalá pudiera llorar sobre sus cuerpos
Ojalá pudiera tan solo correr descalza por cada campo de refugiados y sostener a cada niño,
taparles los oídos
para que no tuvieran que oír el ruido de bombas el resto de su vida como yo lo oigo.Hoy,
mi cuerpo
fue una masacre televisada
y déjame que te diga,
que tus resoluciones de la ONU
nunca han hecho nada sobre esto
y ningún titular,
ningún titular que se me pueda ocurrir
da igual
cuánto mejore
mi inglés,
ningún titular, ningún titular, ningún titular, ningún titular
logrará que vuelvan a respirar.
Ningún titular
resolverá esto.Nosotras enseñamos vida, señor.
Nosotras enseñamos vida, señor.
Nosotras las palestinas nos levantamos cada día
para enseñar al resto del mundo

vida,
señor.

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